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Beca en memoria de Jane Hoyle y Joanne McGlynn

Jane Hoyle y Joanne McGlynn, dos hermanas que crecieron en Tiverton, dejaron tras de sí un legado de compasión, elegancia y cariño que sintieron todos quienes las conocieron. Ambas se dedicaron a ayudar a los demás: Jane como enfermera y Joanne como profesora. Cuando Hannah, la hija de Jane, empezó a pensar en cuál sería la mejor manera de honrar la memoria de estas dos mujeres extraordinarias, consideró que una beca sería una forma significativa de conmemorar su vibrante espíritu de servicio y generosidad.  

El recién creado Fondo de Becas en Memoria de Jane Hoyle y Joanne McGlynn financia ahora dos becas para alumnos de último curso de la Escuela Secundaria de Tiverton: una para estudiantes que se especialicen en educación primaria y secundaria y otra para estudiantes que se especialicen en enfermería, rindiendo así homenaje a sus notables carreras y allanando el camino para que la labor de Jane y Joanne continúe.  

Jane Hoyle pasó casi cuatro décadas como enfermera en el St. Anne's Hospital, convirtiéndose en la primera galardonada con el prestigioso premio Nurse of Distinction en 2008 y llegando a ocupar el cargo de jefa clínica en la Unidad de Cuidados Intensivos. «Nunca dejó de cuidar a los demás ni de ser enfermera», dice Hannah sobre su madre. «Esa era su pasión y su vida. Siempre iba más allá por sus pacientes y por las enfermeras a su cargo, y era la presencia más reconfortante. Era capaz de aportar humor y alegría a cualquier situación. Eso nos hacía sentir mejor a todos».

Joanne McGlynn se convirtió en una legendaria profesora de inglés en el instituto Concord High School de New Hampshire durante más de 20 años. Como asesora del Club de Candidatos Presidenciales, transformó el centro en un destino de visita obligada para los candidatos durante los ciclos electorales, llegando a aparecer en las noticias nacionales al recibir a numerosos aspirantes a la presidencia. Incluso tras jubilarse y mudarse a Tiverton, Joanne siguió haciendo voluntariado, enseñando inglés como segunda lengua a niños en la frontera y dando clases particulares a adultos cerca de su hogar. Joanne también aportaba esa misma energía desbordante a su papel de tía. «Pasaba innumerables horas con sus sobrinas viviendo aventuras. Nunca dejó de educar, de cuidar y de querer lo mejor para todos», dice su sobrina Faith Parisi, ahora orientadora en el instituto Tiverton High School.

Faith ayudó a Hannah a orientarse en el proceso de creación del fondo. «No sabíamos muy bien a dónde acudir ni cómo funcionaba todo», recuerda Faith. Con la ayuda del director del departamento de orientación de la Tiverton High, junto con la familia, Hannah y Faith encontraron el camino hacia la Rhode Island Foundation, haciendo realidad su visión y asegurando que la beca apoyaría a los estudiantes de Tiverton durante muchos años.  

«Tuvieron tanto éxito y causaron un gran impacto en sus carreras», reflexiona Hannah. «Mi madre y mi tía eran las mejores entre las mejores en lo que hacían. Queríamos que su legado perdurara y ayudara a inspirar a la próxima generación de enfermeras y profesoras a seguir sus pasos».